Entregamos 32 viviendas en Omoa a familias afectadas por fenómenos climáticos

Omoa, Cortés. Después de casi seis años de espera tras las devastadoras inundaciones provocadas por las tormentas tropicales Eta e Iota en 2020, 32 familias vulnerables del municipio de Omoa recibieron este miércoles sus nuevas viviendas gracias a un proyecto liderado por Hábitat para la Humanidad Honduras.

La entrega se realizó en la comunidad Brisas de Omoa, donde las familias beneficiarias ahora cuentan con un hogar digno y resiliente en el que podrán reconstruir sus vidas y proyectar un futuro más seguro para sus hijos.

El proyecto fue posible gracias a una inversión superior a los 8.6 millones de lempiras por parte de Hábitat para la Humanidad Honduras, y contó con la contrapartida de la Alcaldía Municipal de Omoa, que facilitó el terreno donde se desarrolló el proyecto, así como los materiales pétreos necesarios para la construcción.

Asimismo, la organización CEPUDO contribuyó con la instalación del sistema eléctrico de las viviendas, además del acceso a agua y saneamiento, mientras que Visión Mundial participó en el fortalecimiento de capacidades de las familias beneficiarias, promoviendo procesos de organización comunitaria y preparación para el manejo de su nuevo entorno.

Cada vivienda construida cuenta con 43.72 metros cuadrados, distribuidos en dos habitaciones, sala, comedor, baño y área de lavandería, espacios diseñados para brindar condiciones adecuadas de habitabilidad y bienestar a las familias. Además, como parte del modelo de trabajo de Hábitat para la Humanidad Honduras, las propias familias participaron activamente en el proceso de construcción, fortaleciendo así el sentido de pertenencia hacia sus nuevos hogares.

En un contexto como el de Honduras, uno de los países más vulnerables de la región a los efectos del cambio climático y a eventos climáticos extremos, proyectos como este permiten reducir la exposición de las familias más vulnerables a futuros desastres, al brindarles viviendas más seguras, ubicadas en zonas adecuadas y con acceso a servicios básicos.

Para las 32 familias beneficiarias, este proyecto no solo significa recuperar un lugar donde vivir, sino también la posibilidad de reconstruir sus vidas con estabilidad, salud y seguridad, especialmente para los niños y niñas que ahora podrán crecer en un entorno más digno y protegido.

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