San Pedro Sula, Honduras. Un piso de concreto puede parecer una mejora sencilla, pero para miles de niñas y niños hondureños representa una diferencia directa en su asistencia a clases, su motivación para estudiar y la forma en que aprenden dentro del hogar.
Así lo evidencia la Evaluación de Impacto de la iniciativa 100 mil pisos para jugar en Honduras, elaborada por Hábitat para la Humanidad Latinoamérica y el Caribe en 2026, con datos recolectados entre febrero y noviembre de 2025 en comunidades de Choloma, Cortés; San Nicolás y San Jerónimo, Copán.
Descarga y lee el estudio aquí: Evaluación del Impacto de la iniciativa 100 mil pisos para jugar en Honduras

Menos ausencias y mejores condiciones para aprender
El estudio identificó que contar con un piso de concreto redujo en 24% el ausentismo escolar infantil frente al escenario de no haber recibido esta mejora. Además, registró una mejora de 15% en la percepción del desarrollo educativo, indicador que incluye motivación, concentración, realización de tareas, aprendizaje y rendimiento académico.
La evaluación comparó a 101 familias beneficiadas con un piso de concreto frente a 102 familias que continuaban viviendo con pisos de tierra. La población evaluada estuvo compuesta principalmente por mujeres jefas de hogar, con primaria incompleta, familias de cuatro integrantes en promedio, dos de ellos niños, y un ingreso mensual aproximado de L 4,400.00.
Para Hábitat para la Humanidad Honduras, estos hallazgos confirman que el déficit habitacional no solo afecta la estructura física de una vivienda, sino también las oportunidades educativas de la niñez. En el país, el déficit habitacional supera el 60% de los hogares y el 23% de las viviendas mantiene pisos de tierra, equivalente a aproximadamente 422,871 unidades, de acuerdo con datos del BID citados en el informe.
Aunque entre la línea base y la medición de salida ambos grupos reportaron más ausencias escolares debido a huelgas docentes y lluvias intensas, las familias beneficiadas mostraron mayor estabilidad. La evaluación concluye que, gracias al piso de concreto, los niños faltaron menos a clases en comparación con lo que habría ocurrido si sus hogares hubieran permanecido con piso de tierra.

Un hogar más seguro para jugar y estudiar
El informe también encontró que los niños menores de 12 años en hogares intervenidos tuvieron aproximadamente una hora adicional de juego dentro de la vivienda por semana, equivalente a un aumento de 3%. Este dato refleja que la casa se convierte en un espacio más seguro, higiénico y supervisado para la niñez.
Los testimonios cualitativos permiten comprender el impacto más allá de la cifra. Antes de la intervención, muchas familias restringían el juego dentro de la vivienda para evitar que los niños se ensuciaran o enfermaran, especialmente durante la temporada de lluvias. Con el piso de concreto, esa tensión disminuye y el hogar se vuelve un espacio más funcional para jugar, estudiar y convivir.
En el ámbito escolar, el cambio se refleja en la rutina diaria. El piso de concreto ofrece una superficie limpia y estable para sentarse, organizar materiales y hacer tareas. En contraste, el polvo, la tierra y el lodo ensuciaban cuadernos y libros, generaban frustración en los padres y desmotivaban a los estudiantes. La mejora habitacional, por tanto, transforma el hogar en un aliado de la escuela.
padres y desmotivaban a los estudiantes. La mejora habitacional, por tanto, transforma el hogar en un aliado de la escuela.

Una intervención con impacto social directo
En Honduras, a diciembre de 2025 se habían construido 2,840 pisos de concreto mediante alianzas entre municipalidades, Hábitat para la Humanidad Honduras y empresas cementeras, bajo una modalidad de subsidio total para las familias beneficiadas.
Para la organización, los resultados refuerzan la necesidad de ampliar las intervenciones de mejoramiento habitacional como una estrategia de impacto social directo. Sustituir un piso de tierra por uno de concreto no solo reduce riesgos de salud: también crea mejores condiciones para que niñas y niños asistan a clases, hagan sus tareas, jueguen con seguridad y desarrollen mayor motivación para aprender.

